Carta del fundador

alberto cabanesSeguramente fundar Adopta Un Abuelo no haya sido fruto de una coincidencia. Desde muy pequeño, por circunstancias de la vida, he tenido la gran suerte de vivir con mis abuelos Clemente y Pilar. Aquella oportunidad me hizo aprender y comprender el gran valor que reside en la figura de los abuelos.

Sin duda, lo más destacable de mis abuelos fueron los valores que marcaron su vida y que siempre me transmitieron con el ejemplo. Humildad, sencillez y generosidad son solo algunos de esos valores con los que te os sentirás identificado al leer la palabra abuelo, porque pensarás en los tuyos.

La experiencia de poder criarme con ellos ha sido el detonante para que cada vez que vea a un mayor sienta un respeto y una admiración tan grande como el que siento por mis propios abuelos. Es por ello, que al conocer a Bernardo, una persona noble, humilde y sencilla, le adopté como abuelo y me inspiró para fundar Adopta Un Abuelo y que muchos jóvenes pudieran disfrutar de la compañía y sabiduría de nuestros mayores.

Fundar Adopta Un Abuelo es, sin duda, la mayor de las aventuras que he vivido. Conocer a Bernardo no fue una casualidad. Cambió mi vida completamente y me hizo comprender el poder que tenemos cada uno de nosotros para cambiar el entorno que nos rodea. Me hizo descubrir quién soy y llevarme al extremo en mis emociones y en los retos que he tenido y que sigo teniendo por delante.

Bernardo, una persona de 90 años de Torrenueva (Ciudad Real), sin apenas estudios, cambió la vida de un millenial con 4 continentes visitados, una American Express, traje, corbata y vistas desde una planta 40 en el distrito financiero de Madrid.  Recuerdo perfectamente cuando envié el e-mail a recursos humanos diciendo que dejaba mi puesto de trabajo fijo y estable y cómo transmití a mis padres la decisión que acababa de tomar.

El comienzo fue extremadamente difícil pero la ilusión y pasión que siento por las personas mayores me hizo levantarme cada día con ganas de cambiar el mundo y superar todos los obstáculos que se pusieran por delante. Perdí mis ahorros, me endeudé, tuve que vender mi coche, el iPad y la televisión. Dejé el centro de Madrid para volver a Ciudad Real a casa de mis padres y durante muchos meses mi exnovia Bea y mi amigo Mario me acogieron en sus casas porque no tenía para pagar un alquiler.

Cada día estoy más convencido de la gran decisión que tomé porque comprendí que no era consultor sino emprendedor social. Por eso trabajo siempre con ilusión, autosuperación y buscando la excelencia, porque comprendo quién soy y cuál es mi cometido: #ConectarGeneraciones para paliar las situaciones de soledad mientras se rinde tributo a la figura de todos los mayores del mundo.

Ahora comprendo que la vida no son números ni palabras, sino hechos y emociones, y que el emprendimiento es una filosofía de vida para aportar valor añadido a la sociedad mientras te diviertes y aprendes por el camino.

Siempre creo que lo mejor está por llegar y que habré alcanzado el éxito como emprendedor dentro de 60 años cuando haya un joven que me adopte a mí y de esta manera pueda transmitir toda la sabiduría y valores que Bernardo me ha transmitido a mí.

Si estás leyendo estas líneas, te animo a formar parte de esta aventura, que no sólo trata de acompañar a nuestros mayores, sino de recuperar el valor y la dignidad que estos maestros de vida merecen.

Un fuerte abrazo

Alberto Cabanes Pérez de Madrid

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