Puri, cómo afrontar la adversidad con positividad

Volvemos con una de las secciones favoritas de nuestra comunidad: entrevistas a abuelos 💥 La protagonista de hoy es Puri, una mujer manchega de 86 años con una gran historia de superación.

Aunque se quedó huérfana muy joven, eso no fue impedimento para estudiar y trabajar. Además, reconoce que, a pesar de su edad, se siente tan activa como el primer día por lo que madruga todas las mañanas para escuchar en la radio el monólogo de su periodista favorito, Carlos Alsina 📻

AUA: ¿Cómo es la definición de tu infancia? 

Puri: Mi infancia ha sido tremenda. Al principio fue muy dura; primero, porque nací muy débil y me tuvieron que sacar adelante bebiendo leche de burra y, segundo, porque mi madre enfermó y murió. Esa es la primera cosa que más me impactó en este mundo, más que nada porque nunca nadie me explicó por qué tenía que estar vestida de negro y sin cantar. Pero, si recuerdo algo con gran cariño, fue la crianza que me dio mi padre, un hombre bueno y cariñoso que me enseñó a leer y hacer cálculos matemáticos en plena guerra, muchas veces bajo la luz de un carburo. Eso hizo que, con tan solo cuatro años, cuando ya pude ir al cole, fuera la única persona que sabía escribir su nombre al completo con todas las tildes. Mi profesora se quedó alucinada, y más cuando me sacó a la pizarra y sabía hacer multiplicaciones (risas). 

Posteriormente, mi padre se casó con otra mujer, por lo que pasé una temporada con mis abuelos hasta que él se trasladó conmigo a Madrid, lugar donde me he formado. 

Qué tiempos… hace poco me encontré una fotografía de 1938 en la que le hacía una dedicatoria a mi abuelo y me hizo muy feliz. 

AUA: ¿Recuerdas quiénes eran tus mejores amigas en la niñez? 

Puri: Por supuesto que sí. De hecho, sigo en amistad con ellas. Las vi hace muy poco con sus respectivos maridos. Sobre todo, tengo en mente a una amiga que conocí en las colas para recoger las cartillas de racionamiento. De tanto esperar nos pusimos a hablar y nos dimos cuenta de que teníamos muchas cosas en común. Además, íbamos juntas a hacer la compra y después salíamos a jugar. Ya de adultas nos hemos ido hasta de viaje. 

Es de mis mejores apoyos. Ella también se quedó huérfana por lo que siempre la he sentido como a una hermana con la que tengo un vínculo común. 

AUA: En Adopta Un Abuelo se te conoce como una gran emprendedora, ¡cuéntame a qué se debe! 

Puri: Pues porque yo he sido muy luchadora. Después de lo de mi madre, como mi padre no quería que yo trabajara, aprendí a coser. Y, cuando ya estaba casada, iba todos los días a por el periódico para buscar sitios en los que pudiera ejercer confeccionando ropa. Empecé en una tienda de la calle Serrano, y allí me pagaron lo que yo consideraba que valía mi trabajo, por lo que estuve muy a gusto en ese sitio. 

Además, después la vida me dio la oportunidad para cambiar de trabajo, lo que me ayudó a conocer diversos artistas, como Francisco Rabal, ya que era la primera residencia que abría en este país con carácter de hotel. ¡Recibía muchas propinas! 

Posteriormente, me preparé las oposiciones para el banco Santander, entre otros, y me quedé ahí porque la directora era todo un encanto y siempre me trató muy bien, llegando a asegurarme para la jubilación y consiguiéndome un contrato indefinido. 

De hecho, tengo una anécdota muy graciosa allí. Un día sonó el teléfono y creía que era un compañero, y le dije “qué quieres, cariño”. A lo que me respondieron “soy Emilio Botín”. Me disculpé al momento y me contestó “mira, Puri, no me diga que le perdone porque es lo mejor que he escuchado hoy”. 

AUA: ¿Qué experiencias de tu vida te han moldeado en la persona que eres hoy? 

Puri: Pues mira, creo que pudo ser querer tanto a mi padre, que era buena persona, aunque a veces se comportó mal. El aprecio hacia él hizo mi carácter. 

AUA: ¿Cuál es el recuerdo de los que has vivido que más veces has pensado? 

Puri: Pues tengo muchos, pero recuerdo con especial cariño cuando estuve en Australia con mis amigas. Todo fue porque a mi marido y a mí, por nuestros aniversarios, nos regalaban acciones y, como a mí no me gustaban esas cosas de la bolsa, lo metimos en un depósito y no lo tocamos jamás. Un día, tras fallecer mi marido, fui al banco y me di cuenta de que tenía mucho dinero en la cuenta. Y, bueno, sin hijos, ni hermanos y sin deudas… pues me fui a viajar. 

AUA: ¿Tu vida es toda una historia de superación, por qué puede ser? 

Puri: De ser humilde, porque he venido de un hogar que lo llamaban corredor. Y, como te he dicho, por el amor a mi padre, algo que me engrandeció como persona para sacar adelante todo lo que me proponga. El carácter y la educación me lo ha dado mi padre; y el gusto y mi personalidad me lo ha regalado mi madre ya que ella era la que me ponía delante del cristal de una tienda para elegir lazos y zapatos.  

AUA: ¿Qué afición te encantaría poder compartir con algún voluntario de Adopta Un Abuelo? 

Puri: Uy, mira, cuando se murió mi marido Antonio, estuve en un sitio que se llama Jesús caminante. Entonces allí hablábamos de libros y de viajes. Así que me encantaría que un voluntario pudiera leer un libro conmigo o que me hable de viajes. Con mis patologías no puedo hacer más, pero con la compañía que necesito es suficiente. 

Esta historia es inspiracional cuanto menos. Un ejemplo de cómo superar los problemas para afrontar la vida con resiliencia. Los abuelos tienen mucho que ofrecernos, no te lo pierdas y participa en nuestro programa de acompañamiento 🤙 

También te puede interesar

Menú