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Antonio, una lección de solidaridad sin edad

¡Viernes de entrevista! 👏 Y es que estoy segurísima de que hoy os voy a dejar con la boca abierta ya que no vais a imaginar lo que os tengo que contar. Si normalmente nuestros voluntarios son los que acompañan a las personas mayores, esta vez es al contrario. Este abuelo se llama Antonio, es un almeriense en Cataluña y cuenta con 67 años de solidaridad hacia las personas de su entorno.  

Además, una de sus frases favoritas es: “te encontrarás mejor si ayudas a los demás”. ¿A que es ideal? 🥰

A mí me ha robado el corazón, y estoy segura de que os ocurrirá lo mismo. No os perdáis ni un solo detalle 👇

AUA: ¿Quién es Antonio Garrido?

Antonio: Antonio Garrido es un hombre que nació en Tíjola, provincia de Almería, hace 67 años. Con cuatro me fui a vivir con mis padres a Cataluña. Y ya me quedé aquí hasta día de hoy. Formé mi familia: tengo dos hijos y cinco nietos preciosísimos y, bueno, muchas historias de trabajo ya que he sido electricista y fontanero, pero, sobre todo, a lo que más me he dedicado ha sido a ayudar a los demás. 

Ahora mismo estoy colaborando dando ropa y comida cuando puedo y, lo poco que me sobra, lo destino a los más necesitados. La gente del barrio me conoce básicamente por eso ya que también tengo montado un mercadillo en la puerta de mi casa donde la gente deja lo que no quiere y se lleva lo que precisa. 

AUA: Vamos a ordenar un poco estas ideas y te voy a preguntar por cada una de ellas. Has sido electricista y fontanero, ¿cómo fue desempeñar esas tareas?

Antonio: Te voy a decir que mi trabajo ha sido siempre el de electricista, fontanero y, durante un tiempo, fui soldador también. Acepté este último puesto porque me ofrecieron una cantidad de dinero muy elevada, y estuve en la central nuclear de Lemóniz hasta que la organización terrorista ETA puso una bomba en la que murieron tres compañeros míos. Así que seguí con mi anterior trabajo.

AUA: Siempre pregunto por las historias de amor y esta vez no iba a ser menos, ¿cuál fue la tuya?

Antonio: Yo conocí a mi señora desde bien pequeño, en la calle. Cuando nos casamos, ella tenía 16 y yo 18. Quizás no fue por amor, sino por el simple deseo carnal. Eso nos hizo estar 34 años, pero amor… poco. Por eso nos divorciamos.

AUA: ¿Y cómo es la relación con tus hijos?

Antonio: Como he dicho antes, tengo dos hijos. Uno que tiene un hijo a su vez y el otro que tiene cuatro. Adoro a mi familia y para mí mis nietos son lo mejor. Echo de menos jugar con ellos…

AUA: Vuelvo a lo que más me ha llamado la atención de ti. Haces voluntariado con personas más mayores que tú, ¿cómo surgió ese deseo de aportar a la sociedad?

Antonio: Cuando yo era pequeño me gustaba hablar con mis abuelos y les ayudaba en todo lo que podía porque, desde bien joven, yo ya veía que de ellos se podían saber muchas cosas. Tienen algo que la juventud no te enseña y, sin embargo, con los mayores aprendía de sus historias, hechos y pensamientos. Me sigue pasando y, además, me transmiten seguridad.

Creo que mi historia se puede remontar a cuando yo tenía 11 años y vivía en Ciempozuelos, Madrid. Allí hice el bachiller superior y recuerdo que tenía que atravesar el pueblo entero para buscar medicina para los que éramos estudiantes. Entonces entré en un centro y vi mucha necesidad.

Después de estudiar, volví a Cataluña otra vez, seguí con mi oficio, me especialicé en ingeniería técnica industrial y, bueno, me dediqué a ayudar a los demás. Por eso soy conocido incluso en todos los pueblos de alrededor. Cuando hay alguien que necesita ayuda, me llama inmediatamente. Y desde hace 11 años también soy voluntario de la Asociación Española Contra el Cáncer. 

AUA: ¿Y cuál es tu labor exacta?

Antonio: Hice unos cursillos especializados en asistencia a mayores de 532 horas. Por ese motivo, llevo siete años haciendo visitas a enfermos de cuidados paliativos en el hospital ICO de Barcelona. La verdad es que me siento muy bien haciendo esto. La única pena que siento es que la persona que veo hoy sé que mañana no la voy a ver, pero bueno, son cosas de la vida y todos tenemos que llegar ahí. 

Me estoy acordando de una anécdota. Aquí en el pueblo hay dos hermanos que no les dejaban entrar en ningún sitio: ni en una tienda, ni en el bar… nada de nada. Esto es porque iban andrajosos, dejados con los pelos largos y sin estar afeitados.  En esta situación que estamos, la gente creía que tenían la Covid y no se acercaban a ellos. Entonces me decidí a ir a sus casas para hablar con ellos y, junto con cuatro mujeres, les corté el pelo y las uñas de las manos y pies, arreglé toda la ropa y les puse sábanas nuevas a las camas. Ahora ya van por el pueblo sin problemas. Y, si los veo mal, les recuerdo que no pueden ir así (risas).

AUA: Bueno, después de esta entrevista virtual vemos que eres un ‘abuelo tecnológico’, ¿cómo te apañas con las tecnologías?

Antonio: La verdad es que sí. Lo que mejor manejo sin duda son las fotografías con el teléfono móvil. Me levanto todos los días a las seis de la mañana y ando uno 20-24km. Eso durante los 365 días. Me da mucha vitalidad ya que soy diabético. 

Un día le mandé una imagen que hice yo a una compañera tuya donde se veían las montañas llenas de niebla. La verdad es que alucinó (risas).

AUA: ¿Por qué piensas que puede ser importante conectar generaciones como Adopta Un Abuelo?

Antonio: Pues porque ahí es donde está el ‘quid’ de la vida. Si no nos transmitimos el bien unos a otros, ¿quién nos lo va a transmitir? Eso es algo que tenemos que pasar de los unos a los otros.

AUA: Si quisieras que la gente que está leyendo esta entrevista se quedara con algo en concreto, ¿qué sería?

Antonio: «Si te encuentras bien, creo que te encontrarás mejor si ayudas a los demás».

Como veis, cada semana os cuento la historia de un abuelo diferente y completamente único. La realidad es que, en Adopta Un Abuelo, tenemos muy claro que la diversidad de personalidades hace especial el encuentro entre personas. Conectar generaciones genera un enriquecimiento mutuo, y Antonio nos lo ha dejado claro. Si quieres seguir su consejo y participar en nuestro programa de acompañamiento, pincha aquí para empezar 💙

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